lunes, febrero 18, 2019

Una estrella te acompañara - Un libro en proceso

Sin duda, en este  apartado quisiera  compartir el proceso de los cuentos infantiles que tengo. Me  gustaría que me ayudaran dándome  sus opiniones de los fragmentos que  subo  en cada  una de las  entradas.

Les contare un poquito cómo surgió el borrador  titulado “Una estrella te acompaña”, hablar de la muerte siempre causa temor  a todas las personas, mas cuando fallece  un ser querido inesperadamente, porque al  final todas las personas que queremos, dejan huella en  nuestro corazón, ¿qué pasa  con los niños que pierden  a  su mamá  de repente? Este pequeño cuento pretende, reflejar las sensaciones  y emociones que  pueden sentir los pequeños, al perder alguien tan importante. Por que  a veces  los silencios  duelen mucho más que las palabras.

Una estrella te acompaña:  borrador 01

CONOCIENDO A JIMMY

Jimmy se encontraba jugando en el parque con sus amigos. Las risas de los chicos se escuchaban por todas partes, algunos jugaban al corre que te alcanzo, mientras que otros intentaban terminar el trayecto del pasamanos. «Haciendo memoria nunca logré pasarlo por completo». Al mismo tiempo, otros se convertían en exploradores al buscar animalitos en las hojas, arbustos y en la tierra húmeda.

Un hombre joven se levantó de la butaca y gritó:

— Jimmy es hora de irnos.

El chico escuchó la voz de su padre y corrió a su encuentro. Una gran sonrisa se dibujó en su cara porque sabía que ese día le tocaba ir a visitar a su mamá en el hospital. Su papá le había contado que su madre estaba enferma, por eso tenía que estar un par de semanas en el hospital. Lo que no sabía su padre, es que Jimmy tenía una libreta en su cajonera donde anotaba los días que llevaba fuera de casa.

En aquellas noches donde las pesadillas se hacían presentes la extrañaba mucho más. Aunque papá, siempre lo cuidaba mucho y se dormía junto a él, echaba de menos los abrazos de oso que le daba mamá y los besos que bombardeaban sus mejillas, aunque no le gustaba las marcas de labial que dejaba en sus cachetes. Cada mañana se levantaba de su cama y se dirigía a la cocina esperando ver a su amada madre. Sin embargo, lo único que encontraba era un silencio conmovedor. Jimmy se ponía un poco triste al observar a su papá, sentado en la sala porque ya no mostraba la sonrisa que tenía tiempo atrás.

Hace tan solo unos días se dio cuenta de que por las mejillas de su progenitor corrían lágrimas. Se acercó y con sus manos pequeñitas se las limpió, pero él solo levantó su rostro regalando una sonrisa a su querido hijo. Abrió los brazos y los dos se unieron en un gran abrazo.

Ese día Jimmy se encontraba jugando con sus juguetes favoritos: un dinosaurio que su papá le trajo de un viaje y un oso de peluche que su mamá le había obsequiado el año pasado, mientras oía hablar por el teléfono a su padre.

—¡Hola! ¿Me puede comunicar con el señor Jorge?
—¡Está hablando con él! ¿Le ha pasado algo a mi esposa? —susurró   despacio.
—Lamentablemente le informamos que la paciente   ha tenido una crisis.
—Por favor, dígame qué se encuentra bien —Las palabras entre cortadas solo escucho el remitente.
—Su estado es crítico, ha entrado en estado de coma —explicó la afligida enfermera antes de colgar el teléfono.

Prosiguió a dejar el aparato en su lugar, antes de dar el primer paso, sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. Aquel hombre con el corazón afligido se apoyó del mueble más cercano para no caer al piso.
Levantó la cara, para mirar hacía la azotea, suspiró profundamente y recordó aquella canción de Saratoga que decía:

Duermo apenas cinco os seis minutos
Suficientes para hundirme
                                             En la tempestad     
Los demonios que hay bajo la cama
Esta noche no se callan
No me dejarán

El reloj marca las seis
Lo más duro es el final
Y la luz se posará
En el cristal

Huyo, a veces pienso en otra cosa,
Mi cerebro reacciona,
No me deja en paz.
Y de nuevo vuelve a sacudirme
Ese frío incontenible
Que es la realidad.
Si amaneciera sin ti
Yo no sé qué sería de mí

Sus mejillas se cubrieron del líquido transparente que oculta su miedo por dentro, al poder perder a su amada compañera, y al transformarse en lágrimas el significado cambió a dolor. Al pensar que sólo un recuerdo sería al final. Sin remedio se desbordan de los ojos y caen en forma de gotas por su mentón mientras se derrumba al comprender que parte de su alegría se apagaría junto a ella.
Un suspiro se escuchó….

Les comparto el primer borrador de este cuento. Recuerda que pueden dejarme comentarios y observaciones para mejorarlo.

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Sin más por el momento, te deseamos un excelente día.
Atentamente. Los conejos Literarios.

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